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LOS DESAFIOS QUE PRESENTA EL PROCESO DEL IKIGAI

Aquí y ahora nos encontramos con el IKIGAI, la filosofía de vida, y nos preguntamos por nuestro Propósito de Vida, el para que, la Razón de Ser, aquello por lo cual nos levantamos a la mañana. ¿Pero el Ikigai y el propósito son exactamente lo mismo?…

Aparecen sentimientos encontrados, muchas preguntas y pocas respuestas. ¿Qué nos pasa cuando iniciamos estos procesos introspectivos?, teniendo tantos interrogantes, tantas dudas, más aún en esta situación de aparente confinamiento, mejor dicho, de crisis de valores.

Según cuenta el libro de Víctor Frankl “el hombre en búsqueda de sentido”, la actitud es la clave, es la libertad que existe ante circunstancias totalmente adversas.

En mi experiencia personal, habiendo atravesado un quiebre en mi vida personal allá por el 2008, cuando esas situaciones límites aparecen en nuestras vidas vienen sobre nosotros todas las sombras, todas nuestras zonas oscuras, nuestras peores pesadillas, parece mentira que uno tenga que pasar por eso, y uno se lo pregunta una y mil veces, porque a mí. En ese momento, aparece algo increíblemente poderoso, muy profundo, que nos permite renacer, parece mentira, pero así sucede.

Buscas y buscas hacer pie, y parece que el suelo nunca llega, y de repente una llamita que tenéis dentro tuyo aparece, tímidamente, brindándote lo mínimo para salir adelante.

Y empezás a indagar, aparecen las creencias limitantes, los mandatos familiares, que nos pegan de frente, de costado, desde atrás, y cuando creías que ya lo tenías resuelto, aparece un rastro, en forma inconsciente, algo que te trae el pasado de vuelta. Te das cuenta que el presente parecería ser el camino, miras para atrás y decís mira lo que pasé y estoy acá. Increíble.

Y seguís, y volvés a tu Ikigai, miras lo que anotaste en lo QUE AMAS, y te preguntas cuánto hace que no hago esto que menciono allí, cuanta falta!, tanto que lo observas y lo visualizas, que un día de manera imprevista, te aparece en un sueño y te levantas a la mañana siguiente y decís, ¡sí! es por acá, lo siento, lo vi, quiero que sea realidad de una vez por todas. Aparece esa fuerza que conoces solo vos, en soledad.

Después de tropiezos y aciertos, podes detenerte a ver un amanecer, con atención plena, realmente conectado con la naturaleza, con tu esencia, y te emocionas y lloras, agradeciendo la vida que te tiene ahí firme, defendiendo tu ser, como si ese fuera el mandato, que vivas la vida simplemente.

Los días pasan y parece que todos los pecados capitales, esos que menciona el Eneagrama, pasan a visitarte, como si fuera APROPOSITO…si… A Propósito; ahora ya no te preguntas por qué a mí, ya vas comprendiendo de qué se trata, vas empezando a comprender la situación, que no sos titular de los problemas del mundo, te empezás a dar cuenta qué hacer con los obstáculos, parece que muchas de las cosas que pensabas al sentirlas…se destraban.

Te vas poniendo contento, la sincronicidad te trae un hobby nuevo, derramas algo de arte, de tu creatividad por ahí y te observas moviéndote distinto, vibrando alto, con esos pequeños detalles, tan enormes como inolvidables, y vas tomando noción de que se trata este asunto de vivir momentos felices, y te vas dormir sonriendo.

Un día te levantas, pones la pava para hacer el mate, notas esa conexión con algo superior, no sabes bien qué es, te sentís más suave, ¿cómo vulnerable? pero poderoso a la vez, sensible, abierto a recibir lo que querés. ¿Qué pasó? y te reís, te reís más.

Otro día te acostas bailando, contento, ¿y ahí ya pensáis estaré enloqueciendo? Entonces Tomás el cuaderno donde habías escrito tus conceptos para completar el diagrama de venn, lo miras antes de dormir, como si pudieras hacerlo realidad, lo dejas en la mesita de luz, y volves a soñar…

Al día siguiente, revisas tus dichos, te emocionas, encontras cómodas tus palabras eso ahora lo sabes lo podes decir con fuerza, te sostiene, ¿y te preguntas cuáles son mis valores?, y los podes escribir, y te vas convenciendo, si quiero hacer esto.

Cuanto te querés dar cuenta intencionaste tan fuerte lo que querés que amanece y te parece que el sol sale porque vos lo pediste.

Ese mismo día, te conectas con aquellos que pueden hacer posible con vos lo que estás sintiendo y diciendo y no podes parar de hacerlo, ¡sí! descubriste que a pesar de lo que diga el Eneagrama, tu eneatipo, el FODA que te hicieron aquella vez en RRHH, las sombras, las creencias limitantes, las condiciones del mercado, logras fortalecerte cada vez más, porque confiaste en vos y no tenés límite.

Si descubrís tu verdad, tu propósito y te enfocas en él, te conectas con lo espiritual, difícilmente pierdas tu libertad, confiá en vos.

por Adriana Gómez Suárez Fundadora CEO BienFenix.com

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