Lean IN Argentina

Editorial: “Una milla más por día”

Recientemente, en el Día Internacional de la Mujer, tuve el honor de participar del lanzamiento de los Círculos Lean In en una empresa multinacional, en un evento en el cual tuvieron como principal oradora a Kathrine Switzer, la “primera mujer maratonista oficial” de la historia.

Desconozco si han escuchando hablar de ella pero su historia es realmente movilizante y digna de ser escuchada.

Kathrine nació el 5 de enero de 1947 en Ambar, Alemania, y se crió en Virginia, USA. Hoy es escritora, comentarista de televisión y maratonista. Pero es más conocida como la primera mujer en correr un maratón con número oficial.

“Correr maratones”, lo que hoy es tan “natural”, no lo era para las mujeres hasta hace no mucho tiempo….    

Me gustaría comenzar compartiendo la historia de Kathrine a través de una anécdota, que, según ella, dió origen a todo lo que luego aconteció en su vida…

Kathrine cuenta que, siendo niña con 12 años, le comentó a su papá que quería ser “cheerleader” (porrista para alentar un equipo) y su padre le dijo: ”¿Por qué tienes que estar esforzándote para alentar a otras personas que te alienten? haz que otras personas te alienten a ti. En la vida hay que participar, no sólo mirar….”.

A Kathrine le encantaba correr y su padre le recomendó que jugara al hockey y que, si corría 1 kilómetro por día, sería de las mejores del equipo. Kathrine no estaba segura de poder lograrlo y su padre le contestó que no tenía dudas de su capacidad y que “No se trata de ir rápido sino de terminar la carrera”.

Y, según sus propias palabras, a partir de allí aprendió a ponerse en forma y a no tirar la toalla, pero lo que es más importante, tenía una sensación de empoderamiento que nadie podía arrebatarle.

Y ése es el mensaje que Kathrine predica desde hace tiempo: “no importa si son chicos o chicas, dá igual, hazle creer que son capaces de cualquier cosa, dales la oportunidad de intentarlo, porque es fundamental para que se empoderen”.

A los 19 años, entró a la Universidad de Siracusa y allí notó que no había ni un deporte para mujeres y, sin embargo, había 25 deportes para varones, además de becas. Ahí fue cuando le pidió al entrenador del equipo masculino de atletismo poder entrenar con ellos. Todos se sorprendieron mucho, pero la apoyaron. Y ahí fue que el entrenador le empezó a contar anécdotas de la maratón de Boston y cómo le cambió la vida…. Y así fue como, una noche, Kathrine le  dijo a su entrenador: “Quiero correr la maratón de Boston”.

Después de que el entrenador de Switzer, Arnie Briggs, insistiera en que un maratón era demasiado larga para que la corriera una “mujer frágil”, admitió: “Si alguna mujer pudiera hacerlo, tú podrías, pero tendrías que demostrármelo. Cuando corras esa distancia en los entrenamientos, seré el primero en llevarte a Boston”.

Tres semanas antes de la maratón, Arnie y Kathrine corrieron la prueba de 42 km (26 millas). Cuando llegaron a la recta final, Kathrine sugirió que corrieran 5 millas más solo para sentirse más segura sobre Boston. Arnie asintió, a regañadientes. Hacia el final de esa carrera de prueba de 31 millas (50 km), el entrenador comenzó a ponerse gris. Cuando terminaron, Kathrine lo abrazó con éxtasis.

El 19 de Abril de 1967 se corre la maratón de Boston (USA, 42 km). Se desarrolla con total normalidad, excepto por un hecho que fue histórico: una mujer, de 20 años de edad, logra participar desde el inicio con su camiseta #261, tras haber engañado a los organizadores inscribiéndose con sus iniciales K.V. Switzer para no ser reconocida por su género. 

Sin embargo, uno de los organizadores de la maratón que estaba viendo la carrera por TV, detecta que había una mujer corriendo e, inmediatamente, sale a su encuentro gritándole “fuera de mi carrera y devuélveme el número”. Afortunadamente Kathrine estaba acompañada por su novio y otros corredores, quienes no permitieron que el organizador la retirara de la carrera. De esta manera pudo completar en 4 horas 20 minutos la maratón oficial.

Este hecho quedó inmortalizado por periodistas y fotógrafos: se había producido un hito fundamental en lo que respecta a la participación de las mujeres en las sucesivas maratones.

 

La lucha por los derechos de participar en las carreras fue ardua. Muchas mujeres corrían en circuitos paralelos a los oficiales; otras, se infiltraban entre los varones pero no completaban el circuito por miedo a ser expulsadas. Había mujeres con rendimientos muy buenos, incluso superaban a muchos hombres que no lograban finalizar las carreras.

Se demoró más de 5 años hasta que, en 1972, se logró que la Maratón de Boston aceptara a mujeres corriendo oficialmente. 

Kathrine siguió corriendo y en 1974 ganó la maraton de NYC y en 1975 corrió la maratón de Boston nuevamente y batió su récord: demoró 90 minutos menos (2 horas, 51 minutos) y salió 2da. en la maratón.

50 años más tarde, en 2017 y con 70 años,  Kathrine volvió a correr la maratón de Boston usando su histórico número. 

Una de las frases que me encanta escuchar de ella es “always show up”… “(Siempre preséntate/aparece”)…

Reflejando el espíritu de Kathrine, no importa lo difícil del desafío, la carrera, la conversación ó negociación a enfrentar, siempre preséntate!

La increíble historia de Kathrine recién estaba comenzando, corrió luego 35 maratones más y fue la impulsora de que la maratón sea una competencia oficial para las mujeres y lo logró para las Olimpíadas de Los Ángeles de 1984.

No sólo eso, además decidió crear una fundación (“261 Fearless”, que organiza carreras y grupos de running femeninos) y llegar a millones de personas con su historia, como un símbolo, y ayudarles a cambiar la vida, especialmente a las mujeres, ya que hay muchas mujeres con miedo que no se animan a dar el primer paso… “no importa la edad, hay que dar el primer paso y empoderarse” comenta Kathrine.

“La unión de la maratón, correr y el deporte son ejemplos maravillosos de diversidad, inclusión, respeto e igualdad. Si podemos hacerlo en una maratón, ¿por qué no en todo el mundo? Todos corremos juntos y nos da igual el género, como nos da igual si corre un abogado o un fontanero. Esto derriba una gran cantidad de barreras sociales y otras limitaciones. El deporte consiste en motivar y respetar a los demás: esa es la mayor lección que he aprendido”, concluye Kathrine. 

Aquí  entonces, mi humilde homenaje a Kathrine quien, como tantas otras mujeres y en diversas disciplinas, con valentía, lucha, sabiduría y hasta con la propia vida, han allanado el camino para las nuevas generaciones de mujeres en el camino por la igualdad de posibilidades y oportunidades. Gracias Kathrine!!

 

Abrazo, Dolo

 

Pd1: les dejo un link a un breve video donde Kathrine relata su propia historia!

Pd2: aprovecho a compartir el link al círculo: “Women in Sport together”, por si acaso deseas unirte a este círculo de nuestra red, el cual tiene por objetivo unir a todas las personas interesadas en promover la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres en el ámbito del deporte! 

 

 

 

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